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(Salmo 42 -
"Deseo del templo")
"Yo Soy la Luz y la Vida,"dice
Jesús,
"Espera en Mí y me alabarás
siempre."
Hazme
justicia, oh Dios, defiende mi causa
contra gente sin
piedad, sálvame del hombre traidor y malvado.
"Yo Soy la Luz y la Vida,"dice
Jesús,
"Espera en Mí y me alabarás
siempre."
Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?,
¿por qué voy andando
sombrío, hostigado por mi enemigo?
"Yo Soy la Luz y la Vida,"dice
Jesús,
"Espera en Mí y me alabarás
siempre."
Envía tu luz y tu
verdad: que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte
santo, hasta tu morada.
"Yo Soy la Luz y la Vida,"dice
Jesús,
"Espera en Mí y me alabarás
siempre."
Que yo me acerque al altar de
Dios, al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la
cítara, Dios, Dios mío.
"Yo Soy la Luz y la Vida,"dice
Jesús,
"Espera en Mí y me alabarás
siempre."
¿Por qué te
acongojas, alma mía, por qué te me turbas?
Espera en
Dios, que volverás a alabarlo:
"Salud de mi
rostro, Dios mío".
"Yo Soy la Luz y la Vida,"dice
Jesús,
"Espera en Mí y me alabarás
siempre."
"¡Gloria al Padre, y al
Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el
principio, ahora y siempre,
por los siglos de los
siglos, Amén!"
"Yo Soy la Luz y la Vida,"dice
Jesús,
"Espera en Mí y me alabarás
siempre."
<<Introducción
Día Segundo>>
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