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En el libro de
Génesis, Jacob le hizo una promesa a Dios diciendo, "Si Dios me acompaña y me protege durante este viaje que estoy
haciendo, si me da pan para comer y ropa para vestirme, y si logro volver sano y salvo a la casa de mi padre, Yavé será mi
Dios. Esta piedra que he puesto de pie como un pilar será Casa de Dios y, de todo lo que me des, yo te devolveré la décima
parte." (Génesis 28, 20-22) Y porque Jacob confió en Dios, vemos que Yavé lo acompañó y lo
protegió durante su viaje en esta tierra y lo bendijo con el éxito, por demonstrar gran fe en el Dios que
Provee, y por su perseverancia en las cosas de Dios. Jacob siempre tuvo pan para comer y ropa para
vestirse. Nada le faltó pues Dios le daba lo que el necesitaba. Muy
poco el lo encontró en darle al Señor la décima parte, porque sabía que era a Su Proveedor a quién se lo daba y había aprendido el gran
secreto de los premios que se obtiene cuando se le ofrece al Señor el diezmo.
“Entreguen,
pues, la décima parte de todo lo que tienen al tesoro del templo, para que haya alimentos en mi casa,” nos dice nuestro Padre
Celestial. “Traten después de probarme, dice Yavé de los ejércitos,
para ver si les abro las compuertas del cielo o si derramo para ustedes la lluvia bendita hasta la última
gota.” (Malaquías 3, 10) Jacob había entregado la décima parte de todo lo que tenía a
Dios, y el Señor cumplió Su Promesa. ¡También el Señor cumplirá Su Promesa
contigo! La Iglesia Católica no obliga a sus fieles a dar el diezmo, como lo
hacen muchas iglesias protestantes. Pero La Iglesia Católica siempre lo ha recomendado, porque Dios merece lo mejor de
nosotros. Con el dar el diezmo, damos el 10% de lo que tenemos. Por
ejemplo, damos $10 si ganamos $100 semanal, o $20 si ganamos $200. ¡Esto es muy poco
comparado con lo que Dios se merece! Es una forma de dar gracias a Dios por lo que El nos
da.
También, con el dar el diezmo, les mostramos a Dios que nos preocupa más Sus cosas que las
nuestras. “A los que tienen bienes recomiéndales que se hagan ricos para el
cielo, dando con generosidad en esta tierra.” (1 Timoteo 6,17) Demos con mas generosidad a nuestra
parroquia. El y Su Iglesia necesita de lo que Dios mismo te has dado. ¡Anímate! Hoy, pon en tu vida a
prueba la promesa de Dios del diezmo, y te dirá el Señor, “verás si les abro las compuertas del cielo o si derramo para ustedes la lluvia
bendita hasta la última gota.”- Alvin Peña
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