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Hoy el Señor tiene grandes maravillas para cada uno de nosotros según la fe que nosotros manifestamos en este
día. El Señor Todopoderoso está con nosotros y Dios está deseoso de manifestarse a
nosotros. Dice en Mateo 8, versículo 8 en adelante, “Un oficial le dijo a
Jesús: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa; dilo sólo de
palabra, y mi criado quedará curado. Porque yo, que soy un hombre sujeto al
mando, tengo bajo mis órdenes soldados, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a
otro: ‘Ven’, y viene; y a mi criado: ‘Haz esto’, y lo hace». Al
oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado a nadie con una fe tan grande como
ésta.». (Mateo 8:8-10)
Jesús, nuestro Señor, quedó admirado. Cuando yo quedo admirado de
algo, por ejemplo, de una persona por algo que esa persona hace o dice, yo, en ese
momento en que quedo admirado, tengo mas respecto por esa persona, una opinión mejor de esa persona, y lo veo con ojos alegres por lo que dijo o
hizo. Y en verdad, quedando admirado de esa persona, veo en él algo que vale la pena
imitar. Eso es el poder de la fe. El poder de la fe hace esa obra en
nosotros. Hace que Cristo se admire de cada uno de nosotros, nos vea con mas respecto y
con ojos mas alegres. Hace que Jesús le agrade lo que decimos y lo que hacemos
con el poder de la fe. Así, si tenemos esa fe grande como el centurión, Jesús queda admirado de
nosotros. Y Jesús se quedó admirado de él, ¿porqué? Porque dice
la palabra de Dios que Jesús dijo que no ha encontrado a nadie con una fe tan
grande como ésta. Jamás. Y cuando El dijo eso también estaba incluyendo a los
apóstoles y a los discípulos. Entonces, Nuestro Señor Jesucristo muestra que El
tiene la capacidad de admirarse de los seres humanos. Y en este día nosotros
queremos manifestarle al Señor aquello que va hacer que Jesús se admire de tí y de mí.
Hay Diferente Clases De Fe
Si vamos hablar de la fe, tenemos que ver que hay diferente clases de fe. No
todo tipo de fe es bueno. Algunas son muy provechosas, pero otras no nos sirven
de provecho. En Santiago 2:17 dice “La fe: si no tiene obras, está muerta en sí
misma.” Aquí vemos un tipo de fe, que es una fe muerta. Una fe muerta porque no tiene obras en
sí. “Por el contrario, alguien dirá: «Tú tienes la fe, y yo las
obras. Muéstrame, si puedes, tu fe sin obras, y yo con mis obras te mostraré la
fe». ¿Tú crees que hay un solo Dios? Muy bien. Los demonios lo creen
también, y tiemblan.” (Santiago 2:18-19) Aquí hablamos de una fe
intelectual. Hay muchos que dicen, “Yo tengo fe. Sí, yo creo que Dios existe porque nada mas tenemos
que mirar al mundo y comprender que alguien tuvo que crearlo.” Eso es una fe
intelectual porque no es una fe aplicada. No es una fe del corazón. No es una fe
del alma. Entonces vemos que hay una fe muerta que algunos tienen, y una fe
intelectual que otras personas tienen.
Y si vemos en Lucas 8:13, dice que, “Lo que cayó sobre la roca son los que,
al escuchar la palabra, la acogen con alegría, pero no tienen raíz; no creen más que
por un tiempo y fallan en la hora de la prueba.” Aquí estamos hablando del tercer
tipo de fe que es la fe temporaria. Hay algunos que tienen fe pero nada mas por un momento. Pues llegan las
pruebas, las dificultades, los problemas, y de repente, ya no tienen fe. La fe que tenían antes ya no
existe. Es una fe temporaria que no está apoyada sobre la roca que es Cristo
Jesús. Es una fe muy diferente a la fe del oficial, o sea, la fe del
centurión. [ Nosotros tenemos necesidad de una fe no temporaria, sino de una
fe de la que voy a hablarles ahora ]...
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