La Mejor Manera de Orar y de Ser Santos
Estas dos
cosas, la oración y la santidad, merecen nuestros mayores esfuerzos. Llegar al nivel mas perfecto de oración y de santidad es lo que
nuestro Padre Celestial desea de nosotros. ¿Pero como podemos saber la mejor manera de orar y la mejor manera de vivir
santamente? La Madre de Jesucristo, nuestro Señor, nos puede contestar esta pregunta con su
modo de vivir. Ella es Modelo de Oración y Santidad.
En Hechos 1: 12-14 nos dice lo
siguiente: “Entonces volvieron a Jerusalén desde el monte llamado de los
Olivos, que dista de la ciudad como media hora de camino. Entraron en la ciudad y subieron a la habitación superior
de la casa donde se alojaban. Allí estaban Pedro, Juan, Santiago y Andrés, Felipe y
Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelotes, y Judas, hijo de Santiago. Todos ellos perseveraban juntos en la
oración en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus
hermanos.” Aquí leemos que los discípulos estaban esperando, en
oración, la Promesa de Jesús. Ellos están en Jerusalén, en el aposento alto, orando, pero no podían estar solos
orando, porque ellos facilmente se podían desanimar como había pasado antes. Por eso María está presente
para ayudarles orar con perseverancia. Sin María, los discípulos de Jesús
facilmente se desanimaban en la oración. La intercesión de María es muy
importante para obtener las promesas y los favores de Jesús dada a los primeros discípulos y a
nosotros.
La Presencia de María Nos Ayuda En La Oración
Despues de que Jesús fue traicionado hasta antes de
Pentecostés, los discípulos, sin Jesús, eran personas muy debiles, de poca
fé, valentía y oración. En Juan 20: 19 - 20a nos dice: “La tarde de ese mismo
día, el primero de la semana, los discípulos estaban a puertas cerradas por miedo
a los judíos. Jesús se hizo presente allí, de pie en medio de ellos. Les
dijo: 'La paz sea con ustedes.'" Aquí está muy claro que los discípulos eran
personas debiles y de poca oración mientras están sin Jesús. Mientras uno
está orando, no tiene miedo, porque el Señor, quien nos viene en la oración, hecha fuera todo
miedo. Mientras los discípulos estaban con Jesús, ellos no tenian
miedo. Ahora que Jesús ha sido traicionado, no están con El. Tienen
miedo. Ahora que Jesús, luego de resucitar de entre los muertos no está con ellos las 24 horas del
día, tienen miedo. Ahora que Jesús ha subido al Cielo, tienen miedo. Sin
Jesús, ellos tienen miedo, y por eso necesitan la presencia de aquella quien mas semejante a Jesús
es, María Santísima. Su presencia es muy importante para ayudarles
orar.
María puede ayudar a los discípulos orar porque tiene poder sobre el
enemigo. En Génesis 3, 15 dice, “Haré que haya enemistad entre ti y la
mujer, entre tu descendencia y la suya. Ella te pisará la cabeza mientras tú
herirás su talón." María también puede ayudarte orar en los momentos en
que el enemigo te tienta contra la oración para que tu no ores. En esos
momentos en que te tienta con el cansancio, la pereza, el desanimo, las
distracciones, las preocupaciones de la vida, la falta de fe, María puede
ayudarte. Contra todas estas tentaciones que el enemigo te presenta, para
que tu no estés en oración, María puede ayudarte. Durante su vida, aún en momentos de
sufrimiento, María perseveró en oración. Vemos en Lucas 2, 34-35 que dice “Simeón los bendijo y dijo a
María, su madre: "Mira, este niño traerá a la gente de Israel caída o
resurrección. Será una señal impugnada en cuanto se manifieste, mientras a ti misma una espada te
atravesará el alma. Por este medio, sin embargo, saldrán a la luz los pensamientos íntimos de los hombres." Ella no se
desanimó, sino que guardaba, en oración, estas cosas en su corazón...