Tal parece que la teoría, “Sola Scriptura”, ha creado una mentalidad de rechazo. Todo lo demás no
cuenta, sin importar cuan preparado o preparada sea una persona en temas de la fe (Dogmas). “Dios, la Biblia y
yo,” como me dijo una hermana separada, que le molestaba que una
persona dedicara tanto tiempo a estudiar libros de teología escritos por
hombres. Dios, la Biblia y yo, esto suena muy bién, no hay nada de malo
en esta práctica. El problema está en rechazar cualquier
mensaje, predicado o escrito por otra persona que ha dedicado su vida a la palabra de Dios
(Sacerdotes). ¿Qué te hace pensar que los escritores de materias bíblicas no abrieron sus Biblias antes de escribir sus libros y le dijeron al
Señor, “Dios háblame?” “¿Para qué necesitamos Pastores o
congregaciones, si lo único que yo tengo que hacer es abrir mi Biblia y dejar que Dios me
hable?” Y “¿quién me va a escuchar a mí cualquier pensamiento que yo tenga de la
palabra de Dios, cuando lo único que ellos tienen que hacer es abrir sus
biblias y dejar que Dios les hable?” Yo estoy de acuerdo y recomiendo
abrir la Biblia para estudiarla a diario, pero pensar que yo no puedo sacarle
provecho alguno a un libro publicado por escritores de mi
Iglesia, ya sea en el pasado o en el presente, es absurdo. Esto es precisamente lo que la
Iglesia Católica le llama “La Tradición”, que son enseñanzas adquiridas de
hombres y mujeres de Dios a través de los años.
“¿Y Que Significa La
Tradición?”
Muchos hermanos separados creen que La tradición es el sinónimo de
herejía o enseñanzas erróneas y no es así. Son escritos que han sido estudiados cuidadosamente y son conforme a la sana
doctrina. En cierta ocasión le pregunté a un pastor protestante qué significaba para él “La
tradición” y él me decía que eso no era de Dios, que eso era cosa de la Iglesia
Católica. En una conversación que tuvimos él me había contado que estaba escribiendo un libro y yo tomé eso de ejemplo y le
dije: “una vez que termines de escribir ese libro se quedará como legado para tu
congregación y para todos los que lo compren. A la misma vez pasará a tus hijos y a los hijos de tus
hijos. Esto es lo que llamamos tradición. Es una colección de Libros, biografías y enseñanzas por los grandes pensadores de
la iglesia, o mejor conocidos como Padres de la Iglesia que nos ayuda a crecer
espiritualmente.”
Me acuerdo la expresión del rostro de ese Pastor al no saber que
decir. Es muy fácil quedarnos bajo el velo de la ignoracia y la desilusión cuando
pretendemos saber en una vida, lo que a la Iglesia le ha tomado dos mil años en
aprender. En Jn 14,26 Jesús les dice a los apóstoles : En adelante el Espiritu Santo, el interprete que el Padre les va a enviar en mi nombre
(de Jesus) Les enseñara todas las cosas y les recordara todo lo que yo les he
dicho. No hay duda que el Espiritu Santo fué el autor de las Sagradas
Escrituras. El fue también la inspiración de tantos hombres y mujeres de Dios que a través de la historia fueron movidos a escribir sus vivencias
personales y conocimientos teologales.
La Biblia Compuesta Por Los Católicos
Es irónico pensar que los protestantes defienden su teoría de sola
scriptura utilizando la Biblia que fué compuesta por la Iglesia Católica. Comenzando en el año 393, hasta el año 1534, la Biblia estuvo bajo la
supervisión de los concilios siguientes: El Concilio de Hipona en el año 393, el Concilio de Cartago en el año 397 hasta el año 419, y el Concilio
Florentino en el año 1441. La Biblia permaneció intacta hasta el año 1534,
cuando Martin Lutero decidió remover de sus biblias los siete libros conocidos como “Deutero –
Canónicos.” En 1546, en el Concilio de Trento, La Iglesia Católica encontró
necesario, para protejer el contenido de las Sagradas Escrituras, finalizar todo dialogo acerca de los libros
Deutero-Canónicos, y se declaró como dogma los 73 libros de la Biblia. Lutero no solo removió estos siete libros
Deutero-Canónicos, sino que también llegó a dudar de otros libros de la Biblia como Job y Jonás porque
segun él eran “fábulas o cuentos” y el Eclesiastés, porque segun él era
“incoherente”. Lo curioso del caso es que los protestantes no tienen ningún
problema en reconocer los 66 libros restantes, que también fueron escogidos por los cuatros concilios que reconocieron que los libros
Deutero-Canónicos formaban parte de la Biblia. ¿Por qué entonces no dudar la autenticidad de los 66 libros
restantes?
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