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Dice en Sirácides 2:1 “Si te has decidido servir al Señor, prepárate para la
prueba.” Si nosotros nos hemos decidido seguir al Señor, debemos saber que nos vendran rechazos y
persecuciones. Esto es parte de la vida cristiana. Porque nuestro Divino Maestro,
Jesucristo, nos dio un aviso acerca de esto en Juan 15: 20 “Acuérdense de lo que les
dije: el servidor no es más que su patrón. Si a Mí me han perseguido, también los perseguirán a ustedes.” Es importante reconocer cuando el enemigo de nuestra alma nos está
tentando, por medio de los rechazos y las persecuciones de los demás. Así podemos siempre transformar en bendiciones las situaciones negativas
en la que nos enfrentamos todos los días. Podemos aprender de Jesús y de
Su padre adoptivo, José, de como convertir en bendiciones, aquellos momentos que pasamos de rechazos y
persecuciones.
En Mateo 2: 13 dice “Después de marchar los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le
dijo: "Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te
avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo." 14 José se
levantó; aquella misma noche tomó al niño y a su madre, y partió hacia
Egipto, 15 permaneciendo allí hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que había anunciado el
Señor por boca del profeta: Llamé de Egipto a mi hijo. 16 Herodes se enojó muchísimo cuando se dio cuenta de que los Magos lo habían
engañado, y fijándose en la fecha que ellos le habían dicho, ordenó matar a
todos los niños menores de dos años que había en Belén y sus alrededores. 17 Así se cumplió lo que había anunciado el profeta
Jeremías: 18 En Ramá se oyeron gritos, grandes sollozos y lamentos: es Raquel que llora a sus
hijos; éstos ya no están, y no quiere que la consuelen. 19 Después de la
muerte de Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le
dijo: 20 "Levántate, toma contigo al niño y a su madre y regresa a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que querían matar al
niño." 21 José se levantó, tomó al niño y a su madre, y volvieron a la tierra de
Israel. 22 Pero al enterarse de que Arquelao gobernaba en Judea en lugar
de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Conforme a un aviso que recibió en
sueños, se dirigió a la provincia de Galilea 23 y se fue a vivir a un pueblo llamado
Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: Lo llamarán 'Nazoreo'.”
Aquí vemos que desde el momento en que Jesús nació, hasta Su muerte, Nuestro Salvador pasó por muchos
rechazos. Este mundo rechaza lo que es verdaderamente bueno. Aquel que es agradable ante el Padre
Celestial, es rechazado y perseguido por el mundo. Pero el deseo del Padre es que todos reciban con los brazos abiertos a
Jesús, Su Unico Hijo. Es por eso que el Padre bendice ese momento que los Magos pasaron con el
Señor. Cristo tiene que ser amado y recibido. Por eso el Padre permite
que los Magos adoren al Niño Dios sin pertubaciones. Luego que se despiden los
Magos, el Padre entonces permite las persecuciones, con el pensamiento de sacar algo muy bueno de
esto.
El Angel del Señor le dice a José en sueños que se levante, porque cuando el enemigo está rodeando para
devorarnos, tenemos que estar despiertos. El Angel le dice que tome al Niño y a Su Madre, porque
siempre debemos andar, y vivir, en compañía de Jesús y María. Donde está el
Niño, ahí siempre está Su Madre. Y cuando somos tentados, perseguidos, o siendo probados por el
diablo, debemos huir. Siempre debemos huir de esas ocasiones de pecado y, como le dice el Angel a José,
irnos a Egipto, o sea, a un lugar tan solitario como el desierto, para orar, en
compañía de Jesús y María. Y debemos quedarnos así hasta que Dios nos
avise. Esto tenemos que hacer porque el diablo busca matar todo lo que es
de Dios dentro de nosotros porque el diablo no quiso, ni quiere, amar y recibir al Hijo de
Dios, ni quienes le pertenecen, como lo hicieron los Magos. Pero si no esperamos hasta mañana para
levantarnos, sino, nos levantamos y despertamos ahora mismo por medio de la gracia de Dios y la
oración, en compañía de Jesús y María, siempre resplandecerá la imagen y
la presencia de Dios en nosotros.
Así que, mi querido lector, ninguna persecución, rechazo, o prueba podrá vencernos a
nosotros. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Acaso las
pruebas, la aflicción, la persecución, el hambre, la falta de todo, los peligros o la
espada? Como dice la Escritura: Por tu causa nos arrastran continuamente a la
muerte, nos tratan como ovejas destinadas al matadero. Pero no; en todo eso saldremos triunfadores gracias a Aquel que nos
amó. Yo sé que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni las fuerzas del
universo, ni el presente ni el futuro, ni las fuerzas espirituales, ya sean del
cielo o de los abismos, ni ninguna otra criatura podrán apartarnos del amor de
Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.”(Romanos 8: 35-39) Mi querido lector,
acuérdate, que si Dios está con nosotros, nada debemos temer. En
Cristo, tenemos la victoria. Pues Su Palabra nos dice que si morimos con El, viviremos con El, y si sufrimos con El, reinaremos con El.
La verdad es esta: En Cristo, somos victoriosos, y conoceremos la gloria de Dios. -
Alvin Peña
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